Bahía San Vicente, “Vertedero del Desarrollo”

 

Presentación

Si los océanos de nuestra Tierra murieran

Si los océanos de nuestra Tierra murieran -esto es, si de algún modo, la vida de pronto desapareciera-, seria la más formidable, pero también las más definitiva, de las catástrofes en la atormentada historia del hombre y de los animales que con el comparten este planeta. Desprovisto de vida, el océano empezaría a pudrirse. El hedor procedente de las materias orgánicas en descomposición, seria tan grande, que bastaría para alejar al hombre de todas las regiones costeras.

Pero no se harían esperar otras consecuencias todavía más graves. El océano es el principal elemento estabilizador de la Tierra: Mantiene el equilibrio exacto entre las diferentes sales minerales y los gases que constituyen nuestro cuerpo y del que depende nuestra existencia. Sin vida en los mares, el contenido de la atmósfera en gas, comenzaría a aumentar inexorablemente.

Superada una cierta proporción de CO2, el efecto llamado “De Invernadero”, entraría en juego: El calor, irradiado por la Tierra hacia el espacio, mantenido bajo la estratosfera originaria, una brusca elevación de temperatura del globo al nivel del mar. Los casquetes polares se fundirían en ambos polos, mientras que el nivel de los océanos subiría unos treinta metros en pocos años. Todas las ciudades se inundarían. Para evitar ahogarse, una tercera parte de la humanidad se vería obligada a refugiarse en colinas y montañas, incapaces de proveerse para su subsistencia. Entre otros efectos de la muerte de los océanos, la superficie de las aguas se cubriría de una espesa costra de residuos orgánicos, la cual influiría en la evaporación, reduciría las precipitaciones y provocaría una sequía general y, por fin, el hambre.

Todo ello no seria sino el principio de la fase ultima del desastre. Hacinados en las alturas, hambrientos. Sometidos a violentas tempestades y extrañas epidemias, rotos todos los lazos familiares, los supervivientes empezarían a sufrir la falta de oxígeno debido a la separación de las algas del plancton y a la reducción de la vegetación terrestre. Confinados en la estrecha franja de la Tierra que separaría a los mares muertos de las pendientes montañosas estériles, la especie humana experimentaría una intolerable agonía. Tal vez, treinta o cincuenta años después de la muerte de los océanos, el último hombre del planeta, cuando la vida orgánica se limite sólo a bacterias y algunos insectos necrófagos, exhalaría su último suspiro.

Rumbo a la realidad, hoy actualmente estamos experimentando la fragilidad de los equilibrios marinos. A medida que se arroja en el mar cantidades sin cesar de crecientes tóxicos, residuos sólidos y líquidos, la situación empeorará. ¿Pueden los océanos con estas cargas contaminantes? La respuesta nos las dan los mares Índico y Báltico, casi muertos; el Mar del Norte, cuyos recursos piscícolas declinan trágicamente; el Mediterráneo, gravemente afectado, y los arrecifes agonizantes del mundo entero.

El mar está lejos de ser el basurero pasivo que todos pensamos. Dadas su propiedades dinámicas, físicas, y químicas, el agua del océano es capaz de tratar sólo algunas de las sustancias toxicas o contaminantes que se introducen en su seno, con tal que sean “biodegradables”. El mar se comporta como un organismo vivo, que elimina residuos y lucha contra la infección, los parásitos, virus, bacterias, etc., pero su capacidades de defensa son limitadas y en algunos casos ya están agotadas.

En ciertos casos el mar convierte o por lo menos neutraliza numerosos cuerpos extraños. Metales como el Cobre, Hierro, Níquel, Cobalto y sobre todo el Manganeso, son ionizados y luego arrastrados al fondo, donde se precipitan, a menudo en óxidos o bajo formas de nódulos polimetálicos, en torno de pequeños objetos como guijarros, escamas de peces, dientes de Tiburón o en ocasiones restos de artículos de fabricación humana.

El destino de otros metales como el Mercurio, Cadmio y el Plomo, es diferente. La mayor parte del Plomo difundido en las biosfera procede de la adición del mismo a la gasolina o de los motores de combustión interna; el Plomo se comporta, en efecto, como antidetonante. Las lluvias lo “recogen” en la atmósfera, lo arrastran al suelo y luego al mar. Allí es absorbido junto con otros metales pesados como el Cadmio y el Mercurio por los microorganismo y, por reconcentraciones sucesivas, envenenan las cadenas alimentarias y todo el conjunto de vida marina sin desaparecer jamás. Así toneladas de contaminados peces, moluscos, crustáceos, mariscos y algas son extraídos del mar, consumidos por la población que recibe libre e impunemente sistémicas dosis toxicas y mortales acumulables de consecuencias irreversibles en los seres humanos.

Exámenes realizados en otras regiones, sobre tejidos de peces ya revelan elevados contenidos en tóxicos como “Difenilos Policlorados” o “DPC”. Los “DPC” son aditivos utilizados en pinturas, plásticos y los cauchos, a los que confiere una resistencia suplementaria al desgaste. Las playas de la bahía de sanvicente, especialmente el sector del muelle, presentan una cantidad intolerable de restos de plásticos, cauchos y derivados. Otro evidente problema en esta zona costera es la pobre visibilidad del agua que causa débil iluminación o insuficiente al fondo marino, entorpeciendo las actividades alimentarias de la fauna, sin dejar de mencionar la mayor lentitud de la fotosíntesis por parte del fitoplancton, este lecho marino esta putrefacto.

La turbiedad marrón persiste crónicamente por el arrojo de deshechos sólidos y líquidos en la zona, por lo demás las corrientes arrastran los sedimentos a lo largo de toda la costa contaminándola.

 

Desde esta mirada queremos avanzar y presentar este documento que recoge diversas miradas de una misma realidad, una bahía en la comuna de Talcahuano, que a sido objeto de la ira de un modelo de desarrollo que no a mirada consecuencia y a vertido en sus agua todas su contradicciones hiriendo a un océano que solo le brindaba su tranquilidad y sus frutos.

San Vicente hoy es el mejor ejemplo de cómo la irracionalidad humana y la ansias de poder lleva a toda una comuna hacia la desorientación, la frustración  a miles de persona que sin poder quitarse de su  memoria un mar, que fue un hermano y una bahía que le brindo su tranquilidad y coherencia, san Vicente, esa bahía que desde lo mas contaminada resurgirá con su tranquilidad y nos brindara su calor y amistad..

·         Una mirada al concepto  de desarrollo

Este concepto es un término que en estas últimas décadas ha sido bastante utilizado, no solo en los medios políticos y económicos de casi todos los países del centro o industrializados, sino también en América Latina o países denominados pobres, subdesarrollados o tercer mundistas-, para los cuales este concepto se ha convertido en un término de manejo común.

Desde el lenguaje político económico, el concepto de desarrollo implica las siguientes características:

“a) Elevada capacidad productiva determinada por una compleja estructura de producción industrial, competitiva y rápida en la readecuación de su producción;

 b) Elevados niveles de ingreso y consumo per cápita y bienestar social extendido a la mayor parte de los sectores sociales;

 c) Grado de utilización (y eficiencia en el uso) de las llamadas modernas tecnologías de producción disponible; d) Elevado nivel de la población económicamente activa” (Gómez: 1996:5).

Según la enciclopedia Océano, desde el punto de vista económico se define al desarrollo como la “fase de la evolución de un país, caracterizada por el aumento de la renta nacional por habitante”.

Con estas anotaciones, el desarrollo se comprende como un crecimiento hacia el mejoramiento del nivel de vida, o bienestar de los seres humanos. A partir de estas características surge la clasificación muy conocida por la cual existen países desarrollados y otros que serían subdesarrollados o tercer mundistas, es decir, aquellos que no cumplen con las características del desarrollo, entre los cuales se encuentra, obviamente, chile.

Cabe señalar que la conceptualización del desarrollo ha ido cambiando dependiendo de las variables históricas, culturales y políticas; así, se hablaba de “desarrollo a secas, luego se añadió la necesidad de la equidad social y finalmente se ha incorporado como requisito del desarrollo la sustentabilidad ambiental” (Rebolledo: 1996:44).

 

San Vicente una Bahía en el mapa

La Bahía San Vicente está localizada en la costa central de Chile, abierta al noroeste, con una superficie de 18 Km2, 20 metros de profundidad promedio y un tiempo de residencia estimado en 20 horas. En sus riberas, se ubica un complejo industrial con características de uso heterogéneas, que vierte sus residuos líquidos al mar vía escurrimiento sobre la arena. En la cabeza de la bahía existe un humedal o marisma que se mantiene como área de aves migratorias.

 

  • Un poco de historia

la Bahía de San Vicente tuvo sus aguas cristalinas y éste era tan sólo uno de sus encantos. Grandes parques con extensos senderos de cuidada vegetación rodeaban su costanera y el océano se coloreaba por las velas hinchadas al viento de goletas y embarcaciones a remo. Y es que a principios del siglo pasado, San Vicente fue el balneario top de la alta sociedad del Gran Concepción, playa a la que también llegaban artistas, familias adineradas venidas de Santiago y delegaciones de extranjeros atraídos por las actividades sociales que aquí se desarrollaban.

 

Así era el panorama de San Vicente a principios de 1900. Un lugar que antes del desarrollo industrial pesquero, fue la playa preferida del sur de Chile. Tan famoso era el sector que en la época existía un tren directo desde Santiago, como único medio de transporte para llegar al lugar. Una vez en San Vicente “los carritos de sangre”, una especie de carruajes tirados por caballos, eran la alternativa para llegar a este destino.

El balneario se extendía desde el malecón de San Vicente hasta 300 metros antes del actual muelle de Huachipato. Los turistas más adinerados se instalaban en el Gran Hotel Ross, otros en cambio tenían chalets para pasar la temporada. Estas casas de veraneo se ubicaban entre las actuales calles España y Lautaro. Para los visitantes la diversidad del paisaje era uno de los principales atractivos. A muchos les llamaba la atención observar y conversar con los pescadores. Para ello existía un “vaporcito” que ofrecía viajes a los turistas para recorrer la bahía y llegar al punto del desembarco de la pesca del día. Cuando caía la noche, hombres y mujeres se preparaban para disfrutar  de las veladas de música y baile que ofrecía el Gran Hotel Ross. Ellas lucían largos vestidos, y los caballeros, trajes confeccionados con telas importadas desde Europa. Al final de estas jornadas, muchos de ellos decidían compartir bailes y bebidas con los pescadores, quienes también se divertían con un casino cercano a la bahía. Ahí disfrutaban de las tan clásicas rancheras, boleros y tangos.

Marina Torres recuerda aquellos años con nostalgia. Pero ella miraba desde lejos como otros disfrutaban de las numerosas actividades programadas para los turistas. Junto a su madre atendía uno de los tantos puestos de comida del viejo casino ubicado en la costa, donde se degustaban los más variados frutos del mar. Esta mujer reconoce que a sus hijos y nietos les parece increíble que sus recuerdos de una playa tan hermosa y altamente concurrida en tiempos pasados sea hoy uno de los polos portuarios de la región. Lo cierto es que todavía se encuentran en pie algunas instalaciones que datan de la época. Entre ellas están las actuales oficinas de la Gobernación Marítima que marcaban el inicio del parque que se prolongaba por varios metros hacia la bahía.

 

A sus 70 años lo que más recuerda el historiador Daniel Jara de sus vivencias en la playa de San Vicente son las delegaciones extranjeras traídas por la Armada. Para recibirlos y otorgarles un homenaje la institución naval preparaba su banda musical. Para el resto del día se organizaban expediciones donde se recorría todo el balneario. (Revista Nos, noviembre del 2008)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • sueños v/s desarrollo, La victoria del desconcierto

 

Calamares por millares

A principios de los 60, Hernán tenia 22 años, el trabajaba en una chata, embarcación igual a un bote, pero con la proa y la popa cortada en forma recta, distinta, a como los botes tradicionales cortados en en ángulo de 45 grados o menos. El verano era época de calamar y en la caleta varias embarcaciones se preparaban por las tardes para salir de pesca, los toletes en su lugar los juegos de remos bien dispuestos, la puruña para achicar el agua también donde correspondía, y la red para los calamares que era una red pequeña de 3,5 x 7,0 metros de hilo o de nylon, esta malla era fina y a la vez se usaba como red sardinera.

Hernán, el Paipa y el Pirata parten a la 20:00 horas en la chata 210 de 6 metros de eslora rumbo al centro de la bahía, luego de horas de bogar se detienen cerca de uno de los muchos barcos mercantes que se encuentran a la gira esperando el espacio en el muelle de la Empresa PortuariaTalcahuano para cargar productos del agro como porotos, lentejas, garbanzos y harina entre otros, en esos años los productos forestales no existían o eran absolutamente menores. La paciencia era clave para poder conseguir el preciado producto, ocupando la buena luz de los barcos mercantes, horas de concentración y espera por fin daban fruto, los cardumenes de calamares se dejaban ver, en la inmensidad del mar y la semi-oscuridad ellos cambian de color, esto más la luz de los mercantes permiten que se puedan observar con claridad. La claridad para actuar con premura y certeza lanzando la red y rodeando el cardumen.

Fue una alegría profunda ver la red llena de calamares, ya eran las 03;45 horas de la mañana, eran tantos que con esfuerzo se pudo subir la red por la popa, los calamares se escurrían por las botas de agua cortas, calculaban como una tonelada y media, lo cual reportaría buenos dividendos. A las 4:30 ya estaban listos para enfilar rumbo al puerto en el cual empresas de enlatado esperaban ansiosos la llegada de los muchos botes y chatas cargados con calamares, para luego de un proceso industrial ponerlos en tarros y llevarlos a las más diversas mesas del mundo etiquetados cómo clamares en su tinta. Ellos, los de la chata 210, habían hecho la mejor pesca de la temporada de todo el litoral.

 

Hernán, mi padre, pudo obtener en esa noche de pesca 140 pesos de la época, de los cuales 70 entregó a mi abuela Raquel, y con el resto compró su primer terno, 6 camisas, 6 corbatas, zapatos, calcetines y una cama nueva. Por lo visto era mucho dinero para una sola noche de trabajo y un joven soltero. En ese tiempo los frutos del mar eran entregados en la bahía por la infinitud de la naturaleza, lo cual es impensado en los tiempos de hoy con la contaminación que afecta las aguas de la bahía.

 

(Jaime Veloso, el Bote Verde)

 

 

 

El loco del Puerto(Illapu)
 
El niño con su padre
lo vio todo en el mar
mojado arte aprende
se forjó como el metal
la escuela no esta lejos
pero el dijo nunca más
y se metió en el agua
por que quiso despertar.
 
De tarde bien tarde
cuando el sol no arde
al puerto se va buscar
el mar de cemento
va a navegar,
me pregunto si Dios
lo vendrá a buscar
/ tranquilo Caliche
por la playa va/

(Extracto tema de Illapu)

 

 

  • Deterioro ambiental de la bahía , la otra cara de la moneda de la historia

 

 

1950 a 1970: desarrollo del polo industrial siderúrgico y petroquímico.

Los problemas ambientales de Talcahuano se iniciaron en 1950 con la puesta en operación de la Siderúrgica Huachipato, localizada en la zona para aprovechar su infraestructura portuaria y ferroviaria y sus recursos carboníferos e hídricos, así como para asegurar su reactivación luego del terremoto de 1939 que devastó la región. En las dos décadas siguientes la zona se reforzó como polo industrial de importancia nacional, con un crecimiento demográfico acelerado, de 17% entre 1952 y 1960 y 20% entre 1960 y 1970. La rapidez del proceso y la pobreza del Municipio no permitieron adecuar la infraestructura y servicios urbanos a la demanda, ya que en la comuna se localizaron poblaciones obreras, mientras que el personal calificado optó por la comuna vecina de Concepción. Por su parte, los ingresos de las industrias fluyeron hacia Santiago, fortaleciendo su rol concentrador. Durante esta fase, la deficiencia del servicio de aseo y salud del ambiente extremó el impacto ambiental del desarrollo industrial y urbano, por la acumulación de desechos sólidos, descargas no controladas de residuos líquidos a los cauces y bahías, y por emisión de gases nocivos al aire. Diversas medidas paliatorias parciales tuvieron escaso efecto, incluso negativo, como en el caso de la instalación de una industria de cementos creada para utilizar la escoria de desecho y contaminante de la siderúrgica, la que produjo en cambio gases y partículas nocivas adicionales. (estrategia integrar para la recuperación hídrica de Talcahuano, Jaime Valenzuela, Octubre 2002)

 

1970 a 1993: consolidación del polo industrial y auge del sector pesquero exportador

Pese a que con la apertura de la economía chilena al mercado internacional en 1975 se produjo la quiebra en todo el país de las industrias de sustitución de importaciones,

las grandes industrias metálicas y químicas de Talcahuano se mantuvieron activas, atrayendo incluso otras nuevas. A partir de los años 80 esta tendencia se fortaleció con el auge de las industrias del pescado y sus derivados, alcanzando un total de 22 plantas de harina, conserveras y congelados en producción, generando empleo directo para más de 3.000 personas. Cuando Chile se convirtió en el primer productor de harina de pescado del mundo, un 60% de ésta se generaba en Talcahuano. En los años 90 este auge decayó, tanto por causas externas como locales.

 

 

 

 

 Entre estas se destacó la insuficiencia de infraestructura portuaria y el fracaso de las empresas en dar uso racional a la existente junto con los pescadores artesanales. Adicionalmente, la proliferación de maestranzas, madereras, generadoras de gas e industrias de apoyo contribuyó a restar eficiencia al proceso, así como al deterioro ambiental. Este alcanzó su mayor impacto a partir de 1990, cuando se inician los primeros esfuerzos de recuperación por parte de la Municipalidad de Talcahuano. Estos recibieron un refuerzo con el incendio de la Bahía de San Vicente, el 6 de marzo de 1993, alimentado por el alto grado de contaminación de las aguas con materias combustibles. (Estrategia integrar para la recuperación hídrica de Talcahuano, Jaime Valenzuela, Octubre 2002)

 

 

 

 

..Y ese mar que tranquilo te baña…

En términos estéticos, el deterioro ambiental de esta bahía es evidente, y se observan incompatibilidades de usos. Las principales actividades de la bahía son el cabotaje, terminales de hidrocarburos (gas, petróleo), vertimientos industriales, desembarques pesqueros, vertimientos de aguas municipales y navegaciones turísticas.

 

 

Los principales problemas ambientales de la bahía se pueden definir como contaminación del cuerpo de agua por vertimientos de residuos líquidos: descarga de pescado, aguas servidas y aguas industriales; congestión y desorden en la zona del puerto: puerto de cabotaje, pesquero industrial y pesquero artesanal; actividades industriales: terminales de combustibles, astillero, servicio de naves; actividades de turismo y recreación: restaurantes en sector sur oeste (Lenga) y playas de solano y baño; y descargas de material orgánico proveniente de la industria pesquera.

La materia orgánica proveniente de las aguas de descarga de pescado y el material residual de proceso de al menos cinco industrias de elaboración de harina y aceite de pescado han producido un importante impacto en las aguas y sedimentos del puerto. La demanda bioquímica de oxígeno promedio de las aguas de proceso es aproximadamente de 5 mil mililitros de oxígeno por litro de agua de proceso y el caudal del orden de 700 litros por segundo.

 

Estos valores han ido disminuyendo en el tiempo basado en los programas de mitigación implementados. No obstante las aguas mantienen una concentración del orden de 2 mil miligramos de oxígeno por litro de agua de proceso en toda el área del puerto (Ahumada, 1989).

 

Los sedimentos están desfaunados y son ricos en materia orgánica, con presencia de ácido sulfúrico y en ocasiones metano.

En la localidad de Punta Liles se descarga un volumen de 220,9 litros por segundo de las aguas de Talcahuano y San Vicente. Esta entrada de materia orgánica produce en el sector anterior al rompe olas sedimentos finos con textura limo arcilla, una alta concentración de materia orgánica y condiciones de anoxia en los sedimentos

 

La introducción de metales en la Bahía San Vicente está relacionada a la industria siderúrgica, industrias químicas y actividad de astilleros.

 

Además, existen diez emisarios industriales que vierten residuos líquidos en la Bahía San Vicente. Como metales críticos con riesgo de toxicidad potencial se han estudiado el cadmio, cromo, cobre, níquel, plomo y zinc.

 

Según un estudio realizado por Ramón Ahumada en el año 2002, las concentraciones de los elementos cadmio, cobre, plomo y zinc detectadas en el sedimento de la bahía de San Vicente presentan una distribución asociada con los sedimentos finos, bajos en oxigeno y ricos en materia orgánica.

En cambio, para las concentraciones de plomo y níquel, estas no presentan un patrón de distribución definido, pero se asocian a arenas gruesas y medias. El nivel de concentración de metales en el tejido de los organismos mostró que el zinc es el contaminante que se encuentra en mayor concentración de los metales estudiados.

No obstante, el factor de bioacumulación más alto lo posee el cadmio. En cuanto al oxígeno disuelto en la columna de agua, el sector de mayor impacto corresponde al área del puerto (ubicada entre el rompe olas de Punta Liles y el muelle de Huachipato). La calidad de agua en ese sector ha sido clasificada como muy contaminada y peligrosa. (Ahumada, 2002)

A juicio de Pagliero (1999), en una investigación realizada en la bahía de San Vicente y que trata el oxigeno presente en las aguas de ésta, señala que pese a que en líneas generales, la bahía no manifiesta problemas en cuanto a la concentración de O2 disuelto, es en el puerto pesquero que comprende desde el Muelle CAP hasta Punta Liles, en donde se encuentran las peores condiciones de contaminación y concentraciones de O2 disuelto, lo que impide el desarrollo de vida de las especies pelágicas. Según Pagliero, al ser analizada la DBO (Demanda Bioquímica de Oxigeno) soportable por el Puerto Pesquero, se puede concluir que la industria pesquera debe disminuir su carga de DBO en aproximadamente un 20% para lograr que la demanda de O2 presente un valor que permita el desarrollo de la vida de las especies marinas.

Según datos de 1994 (Grillo,1997), el límite máximo de DBO permitido por los valores establecidos por la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante era de 400 mg/L y en la bahía de San Vicente dichos valores para ese mismo año superaban los 800mg/L.

 

 

Consecuencias del desorden

1 Varamiento del barco petrolero “Cabo Tamar” en el año 1975.
2. Incendio en la bahía de San Vicente el 6 de marzo año 1993.
3.
Desastre ecológico y ambiental, por el derrame de petróleo en la Bahía de San Vicente el viernes 25 de mayo 2007.

 

Accidentes tecnológicos que se han producido en la Bahía de San Vicente:

1. Hundimiento de un barco pesquero el 8 de octubre del 2000.
2. Emergencia química, por fuga de gas tricloruro el 9 de mayo 2002.
3. Un amago de incendio en el pesquero de alta mar Frio Sur VII, 24 de agosto 2006.
4. Explosión al interior de la Planta Pesquera Alimar el 11 de noviembre 2006.

 

·         Una propuesta con rostro de igualdad

Desarrollo Sustentable

 el término sustentable y sostenible es un término desconocido por el léxico común español, sin embargo, aparece enunciado por primera vez en el año de 1987 en el Informe de la Comisión Mundial para el Medio Ambiente, también denominado Informe Brundtland, por haber sido dirigido por la ex Ministra Noruega Gro Hariem Brundtland. De este informe surge la siguiente definición que sirve de base para ulteriores definiciones: “Desarrollo sustentable es aquel que atiende a las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones” (Gómez:1996:15-16).

 

La definición anotada da a entender que el desarrollo sustentable comprende, al menos, dos perspectivas que se pueden sintetizar en dos objetivos: “el objetivo actual, es el mejoramiento de la calidad de vida de todos los habitantes. El objetivo futuro, no menos importante, consiste en no comprometes el futuro de las futuras generaciones restringiendo sus alternativas de desarrollo” (Madrigal: 1995:229). Con ello incorpora un aspecto nuevo y es el de la justicia intergeneracional o transgeneracional que debería ser parte inherente a toda política de desarrollo.

Lo que implica que el bienestar actual de la humanidad necesariamente obliga a tomar decisiones apropiadas para no comprometer el bienestar de los que aún no nacen, es decir, que el desarrollo sustentable es un desarrollo a largo plazo, es pensar en hoy y en el mañana.

A estas definiciones Rafael Negret (1995), hace un aporte en el sentido de que el desarrollo no debe ser sostenido, sino también sostenible; considera que el crecimiento sostenido significa continuar acumulando, creciendo, proyectándose, pero como ha venido sucediendo, con dirección al caos, tal como es la proyección del crecimiento económico, que más bien se preocupa de lo cuantitativo y no de lo cualitativo. De manera que la sustentabilidad del desarrollo también es dinámica y por ende se requiere de la inteligencia humana para proyectarse en el tiempo y en el espacio.

 

Visión indígena del desarrollo sustentable

El movimiento indígena desde el punto de vista económico considera que el discurso actual del desarrollo es de corto plazo y que el neoliberalismo dominante no le permite al lenguaje oficial hablar de otro tipo de desarrollo que no sea el capitalista. Sostiene que, en rigor, el discurso oficial no debería hablar de desarrollo, sino más bien de “equilibrios” o “desequilibrios” macroeconómicos (Ecuarunari: 1988: 39), pues la cuestión central del desarrollo no está en el significado del crecimiento económico, sino en el sentido de un desarrollo humano integral y armónico. Desde este punto de vista se entiende que la calidad de vida debería ser cada vez mejor a nivel local y global. Por lo tanto, creen importante considerar las políticas alternativas de desarrollo locales y globales, para ver si es posible iniciar un desarrollo desde abajo hacia arriba, concepción que justifica la iniciativa de empezar políticamente conquistando los poderes locales en los sectores de población mayoritariamente indígena, con el fin de impulsar propuestas de desarrollo sustentable que abarque lo económico, social y cultural, como una concepción más integral, más armónica, más democrática y más justa.

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía consultada

  • Ramon Ahumada y Anny Rudolph , 1989, Residuos Líquidos de la Industria Pesquera: Alteraciones Ambientales y estrategias de eliminación.
  • Pagliero Caro, Liliana, 1999. Modelación de la calidad de agua de la Bahía de San Vicente. Aplicación al balance de oxígeno. (Tesis)
  •  Estrategia integrar para la recuperación hídrica de Talcahuano, Jaime Valenzuela, Octubre 2002.
  • Enciclopedia Océano “concepto de  desarrollo”
  • Revista Nos, noviembre del 2008
  • Revista Ecuarunari: 1988, numero  39
  • Gómez: 1996, Revista Madrigal.
  • www.elboteverde.blogspot.com 

 

 

 

Eduardo Alarcón Hernández

Trabajador Social

Coordinadora Talcahueño

Eduardoconvivir@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

Noviembre de 2008

 

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